RELATO
Autor: Juan Martín Perkins
Esta es una frase de la novela distópica de George Orwell “1984” que describe cómo, un régimen totalitario, manipula la historia en el presente para justificar sus acciones y asegurar la obediencia, alterando la memoria colectiva y la verdad.
Cristina Kirchner, en línea orwelliana, tumbó el monumento a Cristóbal Colón que estaba junto a la Casa Rosada y levantó un esperpento a Juana Azurduy.
No lo hizo solo para exaltar la estética kirchnerista y evitar que el monumento a Colón colapse por las grietas, como dicen oficialmente los documentos.
Colón fue tumbado y desalojado por la política que, con la ayuda de Evo Morales más todo el socialismo del siglo 21, impulsaron el resentimiento a la colonización y evangelización de la madre patria España.
Ojo, no fue monopolio de Argentina la idiotez y resentimiento de esta maniobra, simultáneamente se derribaron estatuas de Cristóbal Colón por toda América, increíblemente, con el aplauso del gobierno del PSOE en España.
La vergüenza y la culpa que impuso el relato es mundial y logró alterar la memoria colectiva y la verdad para asegurar la obediencia…. ¡y andá a sacar los pies del plato!
En Buenos Aires, Colón yació desarmado y tirado varios años, hasta que el gato lo trasladó a su nueva ubicación.
Las explicaciones políticas del momento fueron que Colón, como el genocida que provocó el exterminio de la población indígena, no podía tener un monumento.
Pasado el pico de imbecilidad suprema, hoy ya no es esa la explicación oficial.
Nos toman por idiotas igualmente, pero se esmeran más en disimular, diciendo que fue por culpa de las grietas ante el tráfico intenso de la avenida Paseo Colón y a los impactos de la artillería durante el bombardeo de la Plaza de Mayo en el 55.
Otro divague, pero más disimulado.
Recomiendo ver la película “Apocalypto” de un gran defensor del rigor histórico, como Mel Gibson. Allí se retrata la realidad social americana Maya, Azteca e Inca a la llegada de La Santa María, La Pinta y La Niña del almirante Colón.
Pregunto: ¿Te animarías a embarcarte en una cáscara de nuez para cruzar el océano?
Los barcos del almirante medían 20 metros de eslora y eran tripulados por entre 15 a 20 hombres… ¿Te imaginás?
Esos 60 intrépidos llegaron a un nuevo mundo “civilizado” donde los dioses requerían sacrificios de niños y todo tipo de perversidades propias de la barbarie autóctona.
No tengo ningún complejo por llamar caníbales a los aztecas que encontró Hernán Cortez, solo me pregunto: ¿Cómo hicieron los españoles que venían en cáscaras de nuez de 20 personas para extinguir a una población indígena de 11.000.000 de personas?
Lo único sensato que dijo Alberto Fernández en toda su vida es que descendemos de los barcos. Gran verdad que ofendió a los “compañeros” y contradijo a la jefa indigenista.
¡¡¡Devuelvan el oro!!!, chilla el relato bobo de la leyenda negra, mientras oculta las Catedrales, Universidades y Hospitales…
Manipularon la historia, alteraron la memoria colectiva y la verdad con el terrorismo ambientalista, el calentamiento global, la plandemia, el feminismo radical, la ideología de género, el curro de los DDHH y la industria del juicio y las indemnizaciones por citar solo algunas psicopateadas de una larga lista…
Será por poco tiempo más porque hemos empezado a despertar.
Finalmente, habrá que reconocer que Isabel La Católica es la mujer más grande de la historia, después de María. Aunque patalee el feminismo.
Juan Martín Perkins
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