EL CAPITALISMO DE AMIGOS QUE FINANCIÓ LA REVOLUCIÓN BOLCHEVIQUE

 

Como detalla Murray Rothbard en su historia de la Reserva Federal, esos mismos intereses monopolísticos —centrados en gran medida en los Morgan y los Rockefeller— impulsaron la creación del parasitario Sistema de la Reserva Federal.


Autor: Instituto Mises

Original: https://mises.org/mises-wire/crony-capitalists-who-financed-bolshevik-revolution

Estados Unidos no es una sociedad de libre mercado ni verdaderamente «capitalista», sino más bien una sociedad de capitalismo de compinches y Estado de bienestar. Es decir, muchas grandes empresas no compiten para satisfacer al consumidor, sino para obtener privilegios gubernamentales coercitivos.

Está bien documentado que el monopolio no puede existir en una sociedad de libre mercado; las fuerzas de la competencia siempre introducirán nuevos competidores en cualquier sector, especialmente cuando hay grandes sumas de dinero en juego. Sin embargo, algunos empresarios astutos se percatan de que pueden asfixiar a la competencia en su fase inicial recurriendo al gobierno. Presionan para conseguir leyes que creen barreras artificiales de entrada, regulaciones absurdas sobre cómo deben gestionarse los procesos productivos, subsidios, impuestos especiales u otros obstáculos ingeniosos. Resulta mucho más fácil «pasarse a la política» y unirse al gobierno en su extracción parasitaria de riqueza de la economía. El sueño de un monopolista es que el gobierno le otorgue un monopolio exclusivo sobre una industria.

Existen numerosos ejemplos de capitalismo de compinches en acción. No obstante, un caso histórico resulta especialmente interesante, ya que arroja luz sobre hasta qué punto están dispuestos a llegar los monopolistas para obtener tales privilegios gubernamentales. El acontecimiento en cuestión es la Revolución bolchevique en Rusia. Abundantes pruebas señalan que grandes empresas estadounidenses —centradas en los conglomerados de J. D. Rockefeller y J. P. Morgan— ayudaron a financiar a los bolcheviques utilizando sus enormes recursos e influencia. Aunque no existe consenso sobre si los bolcheviques habrían logrado tomar el poder en Rusia y crear posteriormente la Unión Soviética sin esta ayuda, lo cierto es que estas grandes empresas desempeñaron un papel fundamental.

¿Por qué habrían de ayudar estas empresas «capitalistas» a financiar a los revolucionarios bolcheviques marxistas? ¿Se dejaron seducir en secreto por las falsas promesas del comunismo? Lo más probable es que no; algunas de las empresas que apoyaron a los bolcheviques también ayudaron a sus enemigos, presumiblemente para asegurarse influencia en el bando que resultara vencedor. Como capitalistas monopolistas, comprendían que una economía ineficiente, dirigida por una planificación central socialista totalitaria, les ofrecía el mercado cautivo perfecto, siempre y cuando mantuvieran buenas relaciones con los dirigentes socialistas. En esta situación, los monopolistas pueden obtener fácilmente «protección» del gobierno totalitario y sacar provecho de unos consumidores obligados a comprarles al no existir alternativa alguna. Este acuerdo resulta especialmente ventajoso cuando el mercado cautivo en cuestión es tan vasto como Rusia. Por tanto, no resulta difícil imaginar la alianza entre estos dos grupos, aparentemente enemigos.

Esta situación guarda paralelismo con la creación del Sistema de la Reserva Federal. Tal como detalla Murray Rothbard en su historia de la Reserva Federal, esos mismos intereses monopolísticos —centrados en gran medida en los Morgan y los Rockefeller— impulsaron la creación del parasitario Sistema de la Reserva Federal. Esto les otorgó un monopolio bancario en Estados Unidos similar, en principio, al monopolio que buscaron obtener en Rusia. Cabe señalar que los «capitalistas» monopolistas son enemigos de los capitalistas partidarios del *laissez-faire* que siguen la tradición de Murray Rothbard, Ludwig von Mises, etc. Aunque los monopolistas dirijan empresas, su riqueza proviene del poder gubernamental, no de satisfacer al consumidor.


El apoyo de los monopolistas de Wall Street a los bolcheviques

Gran parte de las pruebas que respaldan este hecho se detallan en la obra de Antony Sutton *Wall Street y la Revolución bolchevique*. Sutton aporta pruebas contundentes de que la idea tradicional de que comunistas y capitalistas son enemigos acérrimos no es cierta, al menos cuando intervienen capitalistas que se benefician de sus conexiones con el poder político (*crony capitalists*). Sutton —basándose en gran medida en el Archivo Decimal del Departamento de Estado de EE. UU.— revela numerosos vínculos interesantes entre las grandes empresas estadounidenses y los revolucionarios bolcheviques.

Por ejemplo, algunos de los acontecimientos notables documentados por Sutton son los siguientes: León Trotsky —uno de los revolucionarios marxistas clave, junto con Lenin, que contribuyó a derrocar al gobierno ruso— recibió una ayuda considerable de los monopolistas de Wall Street para su regreso a Rusia en mayo de 1917, justo antes de la Revolución de Octubre. La Cruz Roja Americana fue instrumentalizada por los monopolistas de Wall Street, quienes utilizaron la misión de la organización a Rusia en 1917 como tapadera para maniobras financieras y políticas con los revolucionarios locales. (No solo el personal de la misión incluía casi el doble de financieros e ingenieros que de médicos y personal sanitario, sino que todos los médicos acabaron abandonando la misión, indignados por las maniobras políticas de los demás miembros).

Una redada realizada en 1919 en la Oficina Soviética de Nueva York sacó a la luz documentos que mostraban correspondencia entre el jefe de la oficina, Ludwig C. A. K. Martens, y numerosas grandes empresas estadounidenses. Dichos documentos revelan que algunas de estas empresas incluso ayudaron a financiar la Oficina Soviética. Guaranty Trust Company —una importante entidad financiera de Wall Street controlada por J. P. Morgan— canalizó hacia Estados Unidos oro bolchevique de origen ilícito, permitiendo así a los bolcheviques realizar compras cruciales de recursos extranjeros. Además, en 1922, Max May, directivo de Guaranty Trust, pasó a formar parte de la junta directiva del primer banco estatal soviético, el Ruskombank, consolidando así aún más la relación de Guaranty Trust con el gobierno bolchevique.

En el Archivo Decimal del Departamento de Estado figura una copia de un informe de inteligencia de Scotland Yard de 1919 en el que se detalla que los gobiernos estaban al tanto de la conexión de Guaranty Trust con los bolcheviques.


* * *

Entradas populares

Traducir