LA ÉLITE INGLESA QUIERE QUE LOS TRABAJADORES INGLESES VAYAN A LA GUERRA
Autor: David Betz @DavidBe31099196
Original: https://x.com/DavidBe31099196/status/2101985195142303767
Ahora [Jacob Rees-Mogg] habla como un oficial provinciano del imperio progresista.
Jacob Rees-Mogg ha estado hablando de deber y de personas molestas, con toda razón. Si llega la guerra, dice, la gente debe alistarse. Algunos tendrán que morir. Así es como perduran los países. Roma cayó cuando los ciudadanos pagaron a otros para que pelearan.
La frase sería ordinaria si viniera de un hombre de la nación. Es perjudicial porque proviene de un hombre que una vez pareció estar del lado de la nación contra algo más. Hace unos años Michael Rainsborough y yo argumentamos que el gobierno occidental había dejado de ser nacional en el sentido ordinario y se había vuelto imperial: un sistema de gestión sobre pueblos, no un hogar perteneciente a un pueblo. Los imperios no necesitan ciudadanos. Necesitan súbditos, comunidades y un sacerdocio del progreso. El estado nación pide lealtad entre iguales. El nuevo arreglo pide deferencia a una misión civilizadora dirigida, cada vez más, a la propia población histórica. El Brexit fue una revuelta soberana nativa contra eso. No fue un berrinche sobre el comercio. Fue un pueblo diciendo que no se dejaría administrar como una provincia de un orden posnacional. En 2016–19 Rees-Mogg parecía entender la distinción. Trató el referéndum como una instrucción válida. Eso lo colocó del lado nacional del único argumento que importaba. El desgarbo en la Cámara de los Comunes en septiembre de 2019 fue fácil de malinterpretar como mero insulto. En ese momento podía tomarse como algo más frío y, a su manera, político: una indiferencia magisterial hacia el pueblo que pensaba que el voto era una afrenta que había que gestionar y eliminar. No se sentaría erguido por ellos. Muchos de nosotros perdonamos las maneras porque el objetivo de esas maneras parecía correcto. Turley tenía razón en que la pose era fea. Estaba equivocada sobre cuál era la pelea.
La nueva entrevista destruye la coartada. La misma desidia aún está ahí. Lo que ha cambiado es el objeto. Ya no se niega a escenificar la angustia ante el tribunal posnacional; ahora recita su liturgia bélica y la llama deber.
A los hombres que deben matar y morir no se les pide que defiendan a un pueblo delimitado por fronteras. Se les invita a servir a un imperio que aún no puede cuidar una costa, que aún trata la autoafirmación nacional como un problema de orden público y que aún habla el lenguaje del progreso cuando quiere decir dominio.
Por eso el sofá ahora se ve diferente. En 2019 el desparramo podía pasar por un rechazo aristocrático. En 2026 se lee como arrogancia, desapego, deshonestidad y estupidez: la comodidad de un hombre que no vivirá el riesgo que invoca.
En lo que respecta a Rusia, el discurso moralizante aplica una moralina innecesaria a una situación que no requiere de teatro moral. Los Estados actúan movidos por el interés; en el caso de Rusia, dicho interés resulta históricamente comprensible en su «vecindad inmediata». Kennan y otros advirtieron que llevar a una alianza victoriosa hasta las ruinas del poder ruso provocaría un choque.
La colisión llegó. Uno puede disgustarle la respuesta de Moscú. Atribuir «brutalidad» como si fuera el punto es un hábito progresista: convertir la estrategia en pecado para que la única pose virtuosa sea la supervisión imperial del pecador. En lo que respecta al desarrollo de las guerras, esta no ha sido la caricatura de matanza indiscriminada que exigen los comentarios. Que se admita esto o no es algo secundario. El hecho fundamental es más sencillo: Rusia se comporta como una nación; la élite británica, no.
Ésa es la deshonra del mensaje de Rees-Mogg. Tuvo la oportunidad de seguir siendo lo que el Brexit brevemente sugirió que era: un portavoz de un país que aún existía como país. En cambio, ahora habla como un oficial provinciano del imperio progresista, sorprendido de que los nativos puedan objetar morir por un proyecto que ha pasado una generación disolviéndolos. El deber, desde esa perspectiva, no se transmite con honestidad. Se siente como la bandera de la Unión siendo drapeada de manera engañosa sobre la agenda imperial progresista. El desgarbo en 2019 fue una revelación. Entonces decía: "No me dejaré apremiar por la élite gerencial". Ahora dice: "Estoy cómodo entre ellos". Un hombre necio, que ahora creo que es, solo puede tener razón a veces. La pose despreocupada ahora chirría con fuerza. No confiaría las vidas de mi hijo e hija a este proyecto y sus exponentes. Apártense de una puta vez.
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Nota de Restaurar: En los últimos días, el MP de la Cámara de los Comunes de Gran Bretaña, Jacob Rees-Mogg, quien, además, forma parte de la aristocracia de ese país, hizo un llamado a los "jóvenes" británicos a prepararse a alistarse para defender militarmente a su nación. Se dio en simultáneo con mensajes similares de la BBC y propaganda bélica de distintos países de la Unión Europea, además del secesionado Reino Unido.
La respuesta en los medios sociales fue abundante y variopinta. Básicamente se le endilga a los gobernantes británicos que mientras apelan a "deber" de defender la nación, ejercen políticas positivas de inmigración masiva y establecen un sistema de doble vara en la justicia y en el otorgamiento de beneficios sociales y acceso al trabajo. En particular, la falta de persecución policial y judicial de las masivas violaciones de niñas blancas de familias de trabajadores nativos por parte de inmigrantes y el asesinato de jóvenes por parte de bandas de extranjeros.
Publicamos la foto de familia de Sir Rees-Mogg sólo porque él lo ha hecho como foto oficial.
Recomendamos la lectura de los textos de El Inglés, sobre una eventual guerra civil en el RU.
El Inglés en Restaurarg
LA CORONA, LA LUNA CRECIENTE Y EL RASTRILLO
Parte 1, Parte 2, Parte 3 A, Parte 3.B, Parte 4, Parte 5, Parte 6, Epílogo.
DEJEMOS QUE SE PUDRA
ESE LARGO, CALUROSO VERANO
LA PROTO-GUERRA CIVIL DE GRAN BRETAÑA
https://restaurarg.blogspot.com/2026/06/la-proto-guerra-civil-de-gran-bretana.html
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