12 DE OCTUBRE: DÍA DE LA RAZA, DE LA HISPANIDAD Y DE LA DIVERSIDAD CULTURAL
El 12 de Octubre recordamos el encuentro entre el mundo americano y el mundo español
Autor: GONZALO IRASTORZA (*) @eamondevalera
EL 12 DE OCTUBRE, conmemoramos una fecha que ha tenido distintos nombres a lo largo de nuestra historia: Día de la Raza, Día de la Hispanidad, Día del Respeto a la Diversidad Cultural. Cada nombre expresa una mirada diferente sobre un mismo acontecimiento: el encuentro —dramático, complejo, inevitable— entre dos mundos que hasta entonces se ignoraban.
Nos debemos detener hoy, en una dimensión que con
frecuencia queda olvidada en los discursos oficiales: el legado de España en
América, para reconocer con honestidad intelectual todo lo que también nos
fue dado. "La Hispanidad no es geografía, es destino espiritual; es la comunidad
de pueblos unidos por la sangre de la historia, la lengua y la fe."[2]
Isabel la Católica y el inicio de una historia
En 1492, una reina SIN PAR —Isabel de Castilla, Su Majestad Cristianísima, para muchos de nosotros “SANTA ISABEL”— tomó una decisión que cambiaría el curso de la humanidad. Financió una expedición que parecía una locura: navegar hacia el oeste para llegar al este. Colón partió, y con él, sin saberlo, dirigióse también el encuentro de dos mundos.
Isabel no fue solo la reina que autorizó el viaje.
Fue también quien, en su testamento, ordenó que los indígenas fueran
tratados como súbditos libres de la Corona, no como esclavos. Esa cláusula,
aunque algunas veces incumplida en la práctica, marcó una diferencia
jurídica fundamental con otras potencias coloniales.
Argentina y el nombre de "Hispanidad"
En nuestro país, fue el presidente Hipólito Yrigoyen quien, por decreto de 1917, cambió el nombre de "Día de la Raza" por el de "Día de la Hispanidad". ¿Por qué? Porque Yrigoyen entendía que no se trataba solo de celebrar una raza, sino de homenajear la obra de España en América: su lengua, su fe, su cultura, sus instituciones.
Ese gesto era un reconocimiento de que somos
hijos de dos mundos, y que negar uno de ellos es negar una parte de
nosotros mismos.
La evangelización: una obra que trasciende lo
religioso
La obra evangelizadora de España en América, es un hecho histórico y épico de enormes consecuencias. Los misioneros —franciscanos, dominicos, mercedarios, jesuitas— no solo predicaron el Evangelio: tradujeron, documentaron, enseñaron, defendieron.
Fray Bartolomé de las Casas denunció los abusos de los encomenderos. Los jesuitas crearon las reducciones del Paraguay, donde los guaraníes aprendieron música, agricultura, oficios y gobierno propio. Allí no había esclavitud: había comunidad organizada.
La evangelización no fue un proceso sin sombras.
Pero sería injusto reducirla a un instrumento de dominación. En ella hubo hombres
que dieron su vida por los pueblos originarios, que aprendieron sus
lenguas, que escribieron gramáticas y diccionarios que hoy son testimonio de
culturas que, sin ellos, se habrían perdido.
Las universidades: un legado que perdura
España fundó en América las primeras
universidades del continente. La Universidad de Santo Domingo (1538), la
Universidad de San Marcos de Lima (1551), la Universidad de México (1551), la
Universidad de Córdoba (1613) —la primera de lo que hoy es Argentina—.
Esas universidades no eran solo centros de
formación religiosa. Eran espacios de pensamiento, de debate, de producción
de conocimiento. Allí se enseñaba filosofía, derecho, medicina, teología. Allí
se formaron las élites que, paradójicamente, décadas después liderarían los
procesos de independencia.
La universidad es,
quizás, el legado más perdurable de España en América.
La Compañía de Jesús y los pueblos originarios
La obra de los jesuitas con los pueblos originarios merece un párrafo aparte. En las reducciones del Paraguay, en las misiones de la Alta California, en las doctrinas del norte argentino, los jesuitas construyeron un modelo de encuentro cultural que no tuvo equivalentes en otras potencias coloniales.
Aprendieron las lenguas indígenas —guaraní, quechua, mapuche—, las escribieron, las sistematizaron. Defendieron a los pueblos de los abusos de los encomenderos y de los bandeirantes portugueses. Les enseñaron a leer música, a tocar instrumentos, a cultivar la tierra, a gobernarse. "En todo amar y servir", en palabras de San Ignacio. El Maestro Lugones hubiera consentido: “La vida completa se define por cuatro verbos de acción: amar, combatir, mandar, enseñar.”[3]
Cuando en 1767 fueron expulsados por la Corona, dejaron
un vacío que nunca se llenó. Las misiones quedaron abandonadas, los pueblos
dispersos, las lenguas sin registro escrito.
Provincias, no colonias
Una diferencia cardinal entre el imperio español y otros imperios coloniales: España organizó sus territorios americanos como provincias, no como colonias de explotación. Ya lo sentenciaba José Antonio, el más español de los españoles: "América no fue para España una colonia de explotación, sino una prolongación de su propia alma. Fuimos a América a fundar pueblos, a mestizarnos, a incorporar al espíritu cristiano a millones de hombres."[4]
Los virreinatos, y antes las gobernaciones —Nueva España, Perú, Nueva Granada, Río de la Plata— eran parte integral de la Monarquía Hispánica. Sus habitantes eran súbditos del rey, no residentes de segunda categoría. Las leyes de Indias protegían a los indígenas, aunque muchas veces no se cumplieran. Los cabildos permitían cierta participación local.
No se trataba de un paraíso. Pero era cualitativamente
distinto al modelo de las plantaciones inglesas, francesas u holandesas,
donde los esclavos eran mercancía y los indígenas, obstáculos a
eliminar.
La esclavitud: una diferencia que importa
España no toleró la esclavitud de los indígenas —aunque en la práctica hubo abusos— y, con el tiempo, combatió la trata de esclavos africanos. Las Leyes Nuevas de 1542 prohibieron la esclavitud indígena. Los debates teológicos de Valladolid (1550-1551) enfrentaron a Las Casas con Sepúlveda sobre la humanidad de los indios. Y aunque la esclavitud africana existió en América española, España fue la primera potencia en abolir la trata —en 1817, mediante un tratado con Inglaterra—.
Comparemos: Inglaterra transportó a más de 3
millones de esclavos africanos. Portugal, a más de 4 millones.
Francia comerció esclavos por la mitad del obre y mantuvo la esclavitud
en Haití hasta la Revolución. España, aún con sus contradicciones, nunca
construyó su economía colonial sobre la esclavitud masiva como sí lo
hicieron otras potencias.
Hoy: encuentro
Hoy, 12 de octubre, no celebramos una “raza sobre
otra”. Recordamos el encuentro entre el mundo americano y el mundo
español. Recordamos a los pueblos originarios que resistieron, que
sobrevivieron, que mantienen vivas sus lenguas y sus culturas. Recordamos a España
que nos dio su lengua, su fe, sus universidades, su derecho. Recordamos que somos
CRIOLLOS y MESTIZOS, hijos de dos mundos, y que en eso está nuestra
identidad.
Como decía Paul Groussac: "No hay que
avergonzarse de ser hijos de España. Hay que avergonzarse de no ser dignos de
ella."
Que este 12 DE OCTUBRE no sea una fecha vacía en el calendario. Que sea una oportunidad para pensar quiénes somos, de dónde venimos, qué nos fue dado y qué debemos aún construir.
Honremos a España en su nobleza: su lengua, su derecho, su fe, sus universidades. Recordemos a los pueblos originarios: su resistencia, su cultura, su memoria. Y debemos enaltecernos a nosotros mismos, construyendo un país que sea digno de ambas herencias.
Como NACIÓN – ESTADO ARGENTINO, ¿estaremos a la
altura de la circunstancias para reclamar nuestro triunfo de la voluntad y el
destino de grandeza que se nos niega? La tradición hispanista reza: “Las naciones no se hacen por los poetas, ni por los retóricos, ni por
los filósofos; las naciones las hace el ejército de los hombres modestos que
empuñan el arado y que empuñan el fusil.” El viejo y sabio SÉNECA retumba en nuestros oídos: «Nadie ama a su
patria porque sea grande, sino porque es la suya.»
[1] El autor es: Lic. Cs. Pol. con
Esp. RR. II. (UCA). Prof. INFOD. Ex Of I EA. Docente en Secundario y Terciario.
X-TWITTER: @eamondevalera / gonzaloirastorza@yahoo.com.ar
[2] DE MAETZU, Ramiro. DEFENSA DE LA HISPANIDAD.
[3] LUGONES, Leopoldo. DISCURSO DE AYACUCHO,
1924
[4] PRIMO DE RIVERA, José Antonio. DISCURSO DEL TEATRO DE LA COMEDIA. MADRID,
1933








