CÓMO CHUPAR UN CUCURUCHO DE NAPALM
¿Está la ciencia sufriendo un accidente cerebrovascular?
Autor: Curtis Yarvin
Nota original: https://graymirror.substack.com/p/the-self-licking-napalm-ice-cream
Traducción: Hyspasia
Cuando uno le quita los virus a un sistema que no funciona, suceden cosas interesantes.
Usted no está tratando de probar que no funciona. Usted sabe que no funciona. La cuestión es por qué no funciona. Implica saber cómo se supone que funcione. Cuando, una vez cada tanto la máquina funciona, la realidad ilumina por qué no funciona el resto de las veces.
En este caso, nuestro gigantesco cerebro planetaria está corrigiendo un error. Se está dando cuenta que, a pesar de sus aseveraciones previas, el covid probablemente se haya escapado de un laboratorio. Como el cerebro, cualquier cerebro, se supone que se autocorrija automáticamente, esto es un cerebro que funciona.
Este cerebro, por supuesto, trabaja muy bien de muchas maneras. Pero una cosa que no hace es probarse a sí mismo que está equivocado. Especialmente si ese error lo presenta bajo una luz desfavorable. Por lo tanto, la mente del poder tiene a colgarse de sus errores, en particular los peores, los más evidentes, los más reveladores. Es mejor adoptarlos.
Si la palabra ciencia tiene algún sentido más extenso que la comprensión y control de la naturaleza, la ciencia significa el conocimiento sistemático, y con una acumulación de autocorrecciones. Si este proceso es el que dice ser, es razonable que el resto de los poderes sientan deferencia ante la ciencia.
Pero una vez que todos los otros poderes se postraron ante ella, y de pronto, cambia su parecer sobre algo enorme, entonces es mejor prestar atención. Esto no sucede a menudo.
Probablemente el mejor ejemplo que conozco sucedió hace 70 años atrás. Los detalles son diferentes pero nadie los disputa hoy en día. Odio irme por las ramas per...
De Polonia a Samoa: una digresión
La mayoría de las personas han escuchado sobre el asesinato de oficiales polacos en Katyn en 1940 por órdenes de Stalin. La mayoría de las personas no se enteraron sino en 1952. Era una época en que la narrativa de la USSR coincidía con la de EEUU por la cual las SS los habían fusilado en 1941. Lo que hubiera sido más bien atípico por parte de las SS pero no tan atípico.
De todas formas, no era verdad. Pero todo el mundo lo creyó. Acá lo que sucedió:
Más tarde, en 1945, Van Vlient envió un informe por el cual concluía que los soviéticos eran responsables de la masacre. Su superior, el Mayor General (*) Clayton Lawrence Bisell, asistente del General George Marsha y jefe de su staff de inteligencia, destrozó el informe. Washington mantuvo secreta la información, presumiblemente para no pelearse con Stalin y no distraerse de la guerra contra los nazis. En el período 1951-52 hubo una investigación iniciada por el Congreso de EEUU sobre lo sucedido en Katyn. Bissell defendió su accionar ante el Congreso de los EEUU. Argumentó que no era de interés de los EEUU antagonizar a su aliado (la USSR) cuya asistencia la nación necesitaba contra el Imperio de Japón.
(La asistencia de la USSR era de tal importancia contra el Imperio de Japón que durante toda la guerra, entre octubre 1941 y agosto 1945, la ayuda norteamericana fue entregada en buques norteamericanos con bandera soviética desde San Francisco hasta Vladivostok. Impresionante lo que una persona puede aprender en Wikipedia).
¿No fue Biden el que una vez se burló de la teoría de que el Covid se había escapado de un laboratorio? ¿Se había tomado la molestia de burlarse? "Hold my beer", dice FDR (**). Les presento a un viejo amigo de FDR, del mismo círculo social, también gobernador y camarada socialista, George Howard Earle III (***):
El hijo del prominente abogado George Howard Earle Jr., trabajó en el negocio familiar de ingenios azucareros después de graduarse en Harvard. Durante la Primera Guerra Mundia comandó el USS Victor, con el cual perseguía submarinos y que era también su yate personal. Si bien fue criado como republicano, Earle se unió a los demócratas insatisfecho por cómo el Partido Republicano manejó la Gran Depresión. Colaborón en la campaña presidencial de Franklin D. Roosevelt en 1932 y sirvió en la embajada de EEUU en Austria de 1933 a 1934. En ese rol advirtió a la administración de Roosevelt del creciente riesgo que presentaba la Alemania nazi.
Earle le ganó al republicano William A. Schnader en la elección para gobernador de Pennsylvania. Como gobernador, introdujo un ambicioso "Pequeño New Deal" que buscaba combatir los efectos de la Gran Depresión. Entre otras políticas, su adminstración creó un Departamento de Asistencia Pública centralizado, eliminó las fuerzas de policía privadas que funcionaban para las compañías de carbón y acero, empezó la construcción del Pennsylvania Turnpike, instituyó los primeros impuestos a los cigarrillos y a la nafta en Pennsylvania, y estableció la semana laboral de 40 horas. El Pequeño New Deal hizo que Earle fuera uno de los políticos más populares del país.
"Hay gigantes en la tierra en estos días". Bueno...aquí les cuento lo que le sucedió a George Earle:
En 1944 el presidente Roosevelt le asignó a Earle la tarea de compilar la información sobre la masacre de Katyn, la masacre de la intelligentsia polaca por parte del gobierno soviético. Earle lo hizo, usó sus contactos en Bulgaria y Rumania y concluyó que la Unión Soviética era culpable.
Después de consultar con Elmer Davis, el director de la Oficina de Información de Guerra, Roosevelt rechazó la conclusión de Earle, dijo estar convencido de la responsabilidad del régimen nazi y ordenó que se suprimiera el informe de Earle. En ese momento los EEUU y la USSR todavía peleaban codo a codo contra la Alemania nazi y contra Japón.
Cuando Earle pidió formalmente permiso para publicar sus descubrimientos, el presidente le dio una orden escrita de desistir. Earle fue reasignado y pasó el resto de la Segunda Guerra Mundial en Samoa.
Las interesantes relaciones entre los EEUU y USSR en los '40 fueron cubiertas, si bien imperfectamente, creo, por Sean McMeekin en su libro sobre el Stalin de la Guerra ("Stalin's War").
Si yo debiera resumir la relación entre FDR y Stalin, diría que FDR y otros miembros de la élite norteamericana veian en Stalin a un par o a un competidor sino como el "brazo fuerte" de ellos. Un brazo fuerte problemático, conflictuado y asistente invaluable que se hallaba en el medio de una revolución mundial profesista; una revolución contra el pasado.
Con esa revolución una vez victoriosa, Stalin no pudo esconder que era para sí y con el claro objetivo de ser soberana, no el culata o peso pesado de la burocracia de Naciones Unidas. FDR murió y su plan de un único gobierno para el mundo se derrumbó y entonces quedaron dos revoluciones. Esas revoluciones todavía colaboraban contra cualquier resabio del pasado, y compartían su visión de futuro en una convergencia de ambos sistemas. Lo que - discutible - sucedió.
Pero no sin que antes saltara mierda para los cuatro costados. Como, por ejemplo, la Guerra de Corea. En 1952 ya no era políticamente incorrecto criticar a la USSR. De hecho le convenía a todos - para los norteamericanos que habían colaborado con la USSR desde los '30 y necesitaban camuflage, y para sus oponentes, que necesitaban dinero y votos.
Por lo tanto la narrativa sobre los fusilamientos de Katyn fue oficialmente revisada y se instaló la verdad que conocemos ahora y lo hizo el Congreso de EEUU. El informe del Comité Madden era bipartisano, unánime y definitivo - no que haya dañado la carrera de nadie, ni siquiera su reputación.
De forma similar, con Trump fuera de la Casa Blanca, la vieja narrativa no sirve más. Negar la verosimilitud de una fuga de un laboratorio es una idea que perdió su ventaja selectiva. Ahora que no se la necesita ni como escudo ni como lanza contra el horrible dragón naranja, la mentira es sólo una pieza de metal. Nadie quiere portar una mentira.
Por lo tanto, en el mercado de las ideas, el campo de juego casi no está inclinado. Y si no está perfectamente a 0º, por lo menos la pendiente es lo suficientemente pequeña como para que la verdad prevalezca - o al menos que tenga una chance. Una vez que se gana la batalla. gracias a unos corajudos perseverantes virólogos, el resto de los opiniólogos sólo les cabe escucharlos; y los insiders no tienen otra opción que contarle a todo el mundo lo que ahora creen.
Y es así como el sistema se autocorrige. Se produce una cascada de preferencias, primero dentro del universo de la virología, luego fuera de ese mundo. Y en muy poco tiempo el cerebro genuinamente y tal vez en forma permanente cambia su parecer de tal manera que lógicamente admite que su opinión anterior era extremadamente errónea.
Aún así no funciona
Pero con el anfitrión equivocado en la Casa Blanco esto nunca hubiera funcionado.
Y por supuesto, se pretende que funcione inmediata y automáticamente. No se supone que arranque de repente luego de un año y medio porque hay una elección o algo así.
El cerebro autocorregido sigue casi completamente roto. Es eso o es casi infalible. Nosotros sabemos que debe ser o una cosa o la otra: el cerebro raramente cambia su parecer.
Un cerebro operativo hubiera cambiado de opinión inmediatamente. Lo hubiera hecho muchos años antes del COVID - y de hecho trató de hacerlo.
Y falló. Si la pandemia tiene un héroe es el Dr. Peter Daszak. El Dr. Daszak tuiteó en noviembre del 2019:
Hemos avanzado con el SARS de los murciélagos, relacionado con CoVs. Identificamos más de 50 cepas nuevas, secuenciamos los genes proteicos, identificamos aquellos que se relacionan con las células humanas, recombinamos los virus con ratones humanizados para ver los signos de similitud con el SARS, y al ver que algunos no responden a las vacunas MAbs...
Con "identificamos aquellos que se relacionan con las células humanas" el Dr. Daszak quiere decir "evolucionan los que están atados a células humanas". No queda claro si también quiso decir "engineering" [manipular]. No estuvo claro hasta que sus amigos chinos comenzaron a esconder los archivos, los que, además, tuvieron más que tiempo para falsificar.
¿Cuál era el objeto de estas investigaciones? ¿Para qué fueron usadas? ¿Para qué podrían ser usadas? Sé para qué no fueron usadas: para frenar la pandemia.
Estas preguntas son fáciles de responder. Es ciencia financiada por fondos públicos, pagada por el contribuyente norteamericano. (Sí, los científicos chinos en China reciben partidas de dinero del gobierno de los EEUU, ¿qué hay de malo con eso? ¿Qué es usted, alguna especie de fanático intolerante?).
Los EEUU es una nación donde se rinden cuentas. Todos los programas científicos financiados con dineros públicos tienen una explicación pública - y a veces hasta hay alguna gacetilla de prensa para nosotros los soquetes que no terminamos la primeria. Dr. Daszak, de la EcoHealth Alliance, que financió estas investigaciones lo explica bien:
El proyecto PREDICT busca identificar las nuevas enfermedades infecciosas emergentes que puedan convertirse en una amenaza para la salud humana. Los socios en PREDICT han ubicado sus laboratorios de investigación en "lugares calientes" y se han focalizado en la vida silvestre que puedan acarrear enfermedades zoonóticas - animales como murciélagos, roedores y primates no humanos.
Luego de que los científicos recolectan muestras de sangre o hisopan fluidos, analizan las muestras en los laboratorios para buscar evidencia de enfermedades. Los hallazgos son catalogados en una base de datos, los expertos matemáticos lo usan para crear mapas predictivos de potenciales irrupciones de enfermedades. Esta aproximación no sólo permite a los investigadores encontrar nuevas enfermedades sino también ayudar a las comunidades a prepararse para las amenazas de una irrupción de una nueva enfermedad y responder a ella.
¿Y cómo deberían las comunidades "prepararse para las amenazas de una irrupción de una nueva enfermedad y responder a ella"? ¿Por qué, de qué otra manera sino financiando a nuestros queridos virólogos? Tomen el pulso del Dr. Daszak en estos tuits:
He aquí el punto crítico - se muestra el trabajo de Ralph, algundo de nuestros SARSr-CoVs recientemente descubiertos; la vacuna putativa del SARS y la terapéutica de MAb no funcionana. El descubrimiento viral, entonces es identificar los GoV relacioados con un riesgo pandémico ¡pero que pueden evadir las vacunas y la terapéutica!
Al ser yo una persona que ha pedido dinero a otras personas, sé lo que ese signo de exclamación significa. Significa: "¡Esto es importante!". Significa: "Esto es un fenómeno relevante que pone en peligro a los contribuyentes y por lo tanto merece nuestra atención. A la luz de este nuevo descubrimiento, esmejor pensar que el presupuesto del año pasado es sólo la base del nuevo presupuesto. Ahora lo que podemos hacer...".
Ralph es el Dr. Ralph Baric, el experto mundial de coronavirus en murciélagos, que ahora, y sin hacer bochinche, pidió una investigación de auditoría. Pero la misma todavía está lejos de tocar la reputación del Dr. Daszak, cuyo futuro permanece tan brillante que se ve forzado a usar lentes de sol. The Times hace seis meses atrás:
José R. Biden Jr. ha prometido que si es elegido va a restablecer al programa llamado PREDICT que ha investigado peligrosos nuevos virus en animales como los murciélagos de las cuevas, pinceles de pelo de camello (****), y las rutas y mercados de contrabando de animales salvajes que hay en todo el mundo.
La expiración de PREDICT unas semanas antes del advenimiento de la pandemia provocó un amplia crítica entre los científicos quienes hicieron saber que justamente el programa se diseñó para descabezar esta clase de virus catastrófico.
La naturaleza transparentemente suicida del programa es casi divertida. Al menos "descabezar" es una manera graciosa de decir "investigar". De nuevo: ¿descabezar cómo?
Por ejemplo, ¿en qué sirvió todo este trabajo para "descabezar" el covid? ¿Hubiera "descabezado" más si hubieran recibido más? ¿Más fondos, más gente, más primeras planas de los diarios? ¿Mayor recolección de murciélagos, más virus aislados, más virus evolucionados, más terroríficos virus inventados? "En las entrañas de Cristo - piensa en qué os as podido equivocar".
Los científicos pueden "predecir" terremotos en el mismo sentido. Pueden "predecir" que, luego de una serie de terremotos puede llegar a producirse otro terremotos, en algún momento, por aquí.
¿Cuál es la acción propuesta? ¿Evacuar el país de los murciélagos? ¿Darle a cada granjero de Yunnan una escopeta y una raqueta de tenis y pagarle una recompensa por cada cadáver de murciélago que lleve como hizo Mao con los gorriones? Y no digamos nada de los pinceles de pelo de camello...
La explicación más cercana al universo racional de este programa de "predicciones" [PREDICT] que encontré vien casualmente del propio Times, donde el Dr. Daszak explica su estrategia Pokemón:
Los científicos estiman que ha cerca de 1,67 millones de virus desconocidos del tipo de los que han emergido previamente en humanos. Descubrir y secuenciarlos debería ser la prioridad - un simple caso de "conozca a su enemigo".
Un simple caso de "conozca a su enemigo". Un clásico de todos los tiempos, como la excusa de un alcohólico que todavía bebe - de hecho, es la perfecta excusa para seguir bebiendo. "¡Hay tantos single malt que todavía no probé!". En el medio de tantas bebidas espirituosas, teme el bebedor, no ha logrado familiarizarse con el enemigo...
Claramente, no sólo como ciudadano sino como científico, debe continuar exponiéndose él mismo y todo el resto de la humanidad al 1,67 millones de virus de murciélagos desconocidos, además puede evolucionar el paso desde murciélagos a humanos a traves de hurones, ratones humanizados, etc. También: cuando más peligroso el virus, más publicidad recibirá el paper científico que publique. Esto es la ciencia en el 2021.
Acá se muestra la mejor exposición de su caso por parte del Dr. Daszak, construido con toda su clarividencia en febrero de este año:
Luego de las secuelas del SARS, las investigaciones de virus corona originados en murciélagos han descubierto más de 50 variedades de virus relacionados, algunos de los cuales tienen el potencial de infectar personas: esta información puede ser ahora usada para testear vacunas y drogas de amplio alcance.
Un cambio radical es necesario en la forma en que se diseñan tests, vacunas y drogas de tal forma que un grupo entero de patógenos sean el objetivo en lugar de patógenos individuales como ahora los conocemos.
En otras palabras: si agarramos un murciélago de Pokemón, podemos usar todos los murciélagos Pokemón para inventar una vacuna que cure a todos los murciélagos Pokemón, aún los murciélagos Pokemón que no hemos atrapado y que todavía mueven sus alas por ahí, silvandos y chirriando en sus cuevas de Mojiang.
Por supuesto: tener más virus corona no puede hacer daño en el desarrollo de una nueva, avanzada, de amplio espectro vacuna contra el virus corona. Lo que sería lindo de tener. Al menos, en esa conformación, sería más o menos imposible de testear - en lenguaje de las pharma "desarrollar". Las vacunas que existen son de limitado espectro que apuntan a una secuencia de virus específica, que tienen sus problemas pero son mejores que esperar diez años por un programa de investigación abstracto que puede ser un poco más realista que los reactores de fusión nuclear.
Esto es realmente lo mejor que podemos hacer. Soporta incluso un examen de un amateur. Fue lo suficientemente bueno para el Congreso. Es como la ciencia y el mundo se mueven en estos días.
Lo que es gracioso, y triste, y todavía gracioso, es la historia de la organización del Dr. Daszak. Yo y muchos otras mentes jóvenes y curiosas que habitamos en la zona de las publicaciones del Commonwealth crecimos con la lectura de las memorias de Gerald Durrell, un hombre que amaba a los animales. Gerald era un escritor talentoso, si bien poco literario, y recontó numerosas aventuras alrededor del mundo mientras coleccionaba animales para su propio zoológico en Jersey.
En 1963, Gerald Durrell fundó un fideicomiso para la preservación de especies en peligro de extinción. De nuevo, Wikipedia:
Fundada bajo el nombre de Wildlife Preservation Trust International [Fideicomiso Internacional para la Preservación de la Vida Silvestre] en 1971 por el naturalista británico, autor, y personalidad de televisión Gerald Durrell, se convirtió en el Wildlife Trust en 1999.
En el otoño de 2010 la organización cambió su nombre a EcoHealth Alliance.
El cambio de nombre refleja un cambio en el foco de la organización, que mudó de ser solamente una asociación conservacionista sin fines de lucro focalizada mayormente en la captura y cría de especies en peligro a una organización de salud del medio ambiente con sus raíces en la conservación.
"Con sus raíces en la conservación". ¿Nada es sagrado? ¿Ni siquiera la caridad de Gerald Durrell para la cría de pequeños lemures en su granja?
La ciencia, en el cuerpo de una institución, ha pasado de coleccionar y criar extraños y esponjosos conejitos, ranas peludas y preciosos pequeños gatitos de la jungla a recolectar y criar virus mortales hospedados en murciélagos. Y eso sucedió sin que hubiese una concreta razón que alguien pudiera identificar.
Nuestro gran cerebro, nuestro cerebro mundial, nuestro cerebro infinito estuvo durante años deleitado con su propio trabajo. Pone al método ucraniano de testear reactores en perspectiva.
Chernobyl salta a primera fila
Ahora el reactor explotó - explotó sin duda alguna - y todos nos estamos preguntando qué pasó con nuestro cerebro. ¿Es que acaso alguna vez existió [el cerebro]? ¿Qué está sucediendo acá? ¿La ciencia sufre un accidente cerebro vascular?
Al final se decidió que el jefe de ingenieros no era responsable del estrago de Chernobyl. El director de la planta no era responsable de Chernobyl. Ni siquiera el secretario general era responsable de Chernobyl. Al final, la historia decidió, que era la USSR misma - todas sus instituciones, y todas sus ideologías - la que fue responsable del estrago de Chernobyl.
¿Es la ciencia la causa del covid, o mejor dicho, hay algún problema sistémcio que afecta a cómo se hace ciencia hoy en día? ¿Puede ese problema ser más grande que la ciencia? Mierda.
Alguien tuitea:
En retrospectiva, otro gran problema con la fuga de laboratorio es que mucha gente actuó como si los virólogos fueran jueces imparciales de si la peor tragedia en décadas pudo haber sido una falta de la virología.
Sí. Y mucho antes de eso, muchas personas actuaron como si los virólogos fuera jueces imparciales quienes pudieran decidir causar o no la peor tragedia en décadas.
Pero si los virólogos no son jueces imparciales de la virología, ¿quién puede ser juez? ¿Quién debería estar haciendo las decisiones en su lugar?
¿Los televidentes de Fox News? ¿Los políticos que esas personas eligen? ¿Tuiteros randómicos? ¿La Reina de Inglaterra? ¿La Iglesia Católica? ¿El Califa? ¿Las Naciones Unidas? ¿Reddit? Díganme.
Ninguan de las personas que critican a los virólogos tienen la respuesta a esta pregunta. Si los virólogos no pueden continuar a cargo de la virología, ¿quién podrá? ¿Cómo es posible que los virólogos no sean las mejores personas para poner a cargo de la virología? ¿Y quién lo haría en su lugar? ¿Quién podría?
Aún el gran cerebro mundial en su mejor momento, admitiendo todos sus errores de buena fe, no puede empezar a constestar esta pregunta. Cualquier respuesta posible está fuera de nuestra filosofía.
El cucurucho de napalm coleccionable
La ciencia disfuncional no es pseudociencia. La pseudociencia es factual o lógicamente errónea. La ciencia disfuncional es solamente inservible, y ocasionalmente, como hemos visto, peligrosa.
¿Por qué poner a los científicos a cargo de la ciencia y específicamente a cargo de manejar los fondos de la ciencia, crea ciencia disfuncional?
La ciencia del SXXI es una empresa que se auto financia, auto gerencia y funciona descentralizada. Cae presa de tres patrones oscuros (entre otros): recolección de estampillas, autosuccionar cucuruchos y jugar con fuego.
Coleccionar estampillas significa hacer ciencia simplemente por el placer de hacer ciencia, o lo que es lo mismo, publicar paper novedosos, genuinos y sin sentido.
Autosuccionar cucuruchos son problemas causados por los intentos de resolverlos.
Jugar con fuego se explica a sí mismo.
El Covid es una trifecta perfacta de los tres errores.
Es má, cuando usted encuentra a su pequeño psicópata de diez años de edad iniciando un fuego en la madera de su deck, él tendría una explicación similar. El fuego, él nos va a explicar, es muy peligroso, y por lo tanto, muy importante que se comprenda y conozca. ¿Puede iniciarse un fuego en el deck? ¿Si se iniciara un fuego en el deck, tal vez como resultado de una lupa abandonada desapresivamente, qué sucedería? ¿Hasta dónde puede llegar el fuego? ¿Cómo se expandería? ¿Las alarmas comenzarían a sonar? ¿Los perros alcanzarían a escapar? Las preguntas empíricas podrían se constestadas por experimentos controlados y seguros, lo que nos permitiría predecir cuando las llamas emergerían y practicar cómo "descabezarlas". Por lo tanto lo que él hace es ciencia. Es en el beneficio de la familia, ¿ves?. ¿A qué hora es la cena?
Chernobyl está al tope de la lista. Si guiño un ojo, asiento y dejo que el pequeño Johnny continúe con sus experimentos incendiarios y le traigo papafritas y gaseosa mientras él encuentra el peor lugar donde alguien pueda abandonar una lupa ¿yo también soy un incendiario?
Cuando dejamos que la virología sea manejada por los virólogos, es obvio que esos tres tipos de ciencia disfuncional prosperan en un mercado de ideas. La colección de estampillas crea trabajo para los científicos. La autosucción de cucuruchos racionaliza su propio financiamiento. Y jugar con fuego llama la atención de todo el mundo.
¿Pero qué otra cosa manejan los virólogos? ¿Pueden?
Si usted es una persona concienzuda, como yo creo que usted es, su clase favorita de pregunta es aquella pregunta por la cual usted no halló la respuesta. Pensar sobre esas preguntas es pensar. Pensar sobre otra clase de preguntas no es pensar, es gritarse a sí mismo.
¿Usted busca respuestas? Tengo un montón de respuestas. Algunas de ellas pueden ser equivocadas. No sé cuáles lo son...
* * *
Notas de la Traductora
(*) "Major General" en el original. Ignoro la traducción exacta.
(**) Franklin Delano Roosevelt.
(***) George Howard Earle III fue gobernador de Pennsylvania 1935-1939.
(****) Utilizados para pintar acuarelas.
* * *
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* * *
When you’re debugging a broken system, the most interesting thing is when it works. You are not trying to prove that it’s broken. You know it’s broken. The question is why it’s broken. This involves knowing how it’s supposed to work. When every once in a while the machine does work, reality flashes a light on why it much more often doesn’t. In this case, our giant planetary brain is correcting an error. It is realizing that, despite its earlier statements, covid maybe probably did escape from a lab. Since the brain, like any brain, is supposed to be automatically self-correcting—this is the brain working. This brain of course works very well in in many ways. But one thing it does not do well is proving itself wrong—especially if the error would cast it in a harsh light. Therefore, the mind of power tends to cling to its mistakes—especially its worst, most glaring, and most revealing mistakes. It is better just to adopt them, as comic-book canon. If the word science has a broader meaning outside the understanding and control of nature, science means the systematic, self-correcting accumulation of knowledge. If this process is what it claims to be, it is reasonable for all other powers to defer to it. But once all other powers do defer to it, and then it suddenly—changes its mind—on something huge, it’s best to pay attention. This doesn’t happen often. Probably the best example I know of happened 70 years ago. The details are different; but no one at all disputes them now, so—I hate to digress— From Poland to Samoa: a digressionMost people have heard about Stalin’s murder of the Polish officers in 1940 at Katyn. Most people do not know that until 1952, the USSR’s narrative was our own American narrative—that the Poles were shot by the SS in 1941. Which would have been rather atypical for the SS, but not that atypical. In any case—it just wasn’t true. But everyone believed it. Here is how that happened:
(The USSR was of so much assistance against the Empire of Japan that for the whole war, between October 1941 and August 1945, American aid to the Soviet Union was delivered in American ships, flying Soviet flags, from San Francisco to Vladivostok. Amazing what a person can learn from Wikipedia.) Didn’t Biden himself once scoff at the covid lab-escape theory? Did he bother to scoff? Hold my beer, says FDR. Meet FDR’s old friend, fellow socialite, fellow governor and fellow socialist, George Howard Earle III:
“There were giants in the earth in those days.” Well.. here is a thing that happened with George Earle:
The interesting relations between US and USSR in the 1940s are covered, if still quite imperfectly I feel, in Sean McMeekin’s new book Stalin’s War—a valuable supplement, at least, to Ernst Topitsch’s essential work of the same name. If I had to summarize the relationship between FDR and Stalin, I would say that FDR and other American elites thought of Stalin not as our peer or competitor, but as our strong right arm—a troubling, troublesome, and invaluable assistant—in the process of one single progressive world revolution—a revolution against the past itself. With that one revolution victorious, Stalin could no longer conceal that he was in it for himself and meant to be sovereign, not the hard-man stooge of some UN bureaucracy. FDR died and his plan for an actual world government fell apart—and now there were two revolutions. Those revolutions still collaborated against any remnant of the past, and their shared vision of the future was the convergence of the two systems. Which, arguably, happened. But not without some shit along the way. Like—the Korean War? In 1952, it was no longer politically incorrect to criticize the USSR. In fact it was advantageous for everyone—for those Americans who had been collaborating with the USSR since the ‘30s, who needed camouflage; and for their opponents, who needed votes and money. So the Katyn narrative was officially revised to the truth as we know it, by—Congress. The report of the Madden Committee was bipartisan, unanimous, and definitive—not that it harmed anyone’s career, or even much their reputation. WWII was already “in another country; and besides, the wench is dead.” Similarly, without Trump in the White House, the old narrative is no longer useful. Denying the plausibility of a lab escape is an idea that has lost its selective advantage. Now that it needs be neither shield nor lance ‘gainst the dread orange dragon, the lie is just a sharp, heavy piece of metal. People will do it—but no one likes to carry a lie. Therefore, in the marketplace of ideas, the playing field has turned almost level. And if not perfectly level, it is level enough for truth to prevail—or at least have a chance. Once the battle is won within virology by a few brave, stubborn virologists, the rest of the opinion-forming insiders have no choice but to listen to them; and the insiders have no choice but to tell the whole world what they now believe. And therefore the self-correcting system works. A preference cascade proceeds, first within virology and then outside virology, and in a remarkably short time, the brain actually, genuinely, and maybe even permanently, changes its mind, in a way that has no choice but to logically admit that its earlier opinion was extremely bad and wrong. But it’s still brokenBut with the wrong gameshow host in the White House, this would never have worked. And of course, it’s supposed to work immediately and automatically. It’s not supposed to suddenly lurch into gear after a year and a half, because of an election or something. The self-correcting brain is still almost entirely broken. Either that—or almost entirely infallible. We know it must be one or the other: the brain hardly ever changes its mind. An operational brain would have changed its mind immediately. It would have changed its mind many years before covid—and in fact, it tried to. And failed. If the pandemic has an hero, it is Dr. Peter Daszak. Dr. Daszak tweeted in November 2019:
By “ID’ing ones that bind to human cells,” Dr. Daszak means “evolving ones that bind to human cells.” It is not clear whether he also means “engineering.” It can’t be clear, until his Chinese friends stop hiding their files—which, in any case, they’ve had time to forge. What was the purpose of this research? What has it been used for? What could it be used for? I know what it wasn’t used for—stopping the pandemic. These questions are actually easy to answer. This was publicly funded science, paid for by the US taxpayer. (Yes, Chinese scientists in China can receive US grant money—what’s wrong with that? What are you, some kind of bigot?) America is the nation of accountability. And all publicly-funded science has a public explanation—and often even has a simplified PR explanation, for us rubes. Dr. Daszak, of EcoHealth Alliance, which funded this research, explains it well:
And how should communities “prepare for and respond to the threat of an outbreak?” Why, how but by—funding moar virologists? Take Dr. Daszak’s pulse as he tweets:
As one who has asks other people for money, I know what that exclamation point means. It means: this is important! This is a relevant phenomenon which endangers the taxpayers and therefore deserves serious attention. In light of this new discovery, it’s best to think of last year’s budget as only a baseline. Here’s what we could do— “Ralph” is Dr. Ralph Baric, the world’s leading bat-coronavirus expert, who has now quietly signed on to calls for an investigation. But that investigation is still a long way from touching Dr. Daszak—whose future remains so bright, he has to wear shades. The Times, six months ago:
The transparently suicidal nature of this program is almost funny. At least, “head off” is a pretty funny way to say “search for.” Again: head off how? For example, how did all this work “head off” covid? Would it have “headed it off”—had there been more? More funding—more people—more frontpage news? More net bats collected, more viruses isolated, more viable viruses evolved, more terrifying viruses invented? “In the bowels of Christ—think of it that you may be mistaken.” Scientists can “predict” earthquakes, in the same sense. They can “predict” that, after a series of earthquakes, there might be another earthquake, sometime, around here. What is the action item? Evacuating bat country? Issuing every farmer in Yunnan with a shotgun and a tennis racket, paying a dead-bat bounty like Mao with his sparrows? To say nothing of the camel pens… The closest argument to a rational explanation of this program of “prediction” I have found is actually in the Times itself, where Dr. Daszak explains his Pokemon strategy:
A simple case of “know your enemy.” This is an all-time classic, like an alcoholic’s excuse for still drinking—in fact, it’s the perfect excuse for still drinking. And there are so many single-malts he hasn’t even tried! In the clear spirits and cordials, he fears, he has not even come to grips with the foe… Clearly, not just as a citizen but as a scientist, he must continue exposing himself and everyone else to 1.67 million unknown bat viruses—plus any he can evolve by passage through ferrets, humanized mice, etc. Also: the nastier the virus, the more high-profile the paper. This is science, in 2021. Here is Dr. Daszak’s absolute best case—constructed with all the hindsight of February:
In other words: if we catch all the bat Pokemon, we can use all the bat Pokemon to invent a vaccine that cures all bat Pokemon—even the bat Pokemon whose bats we didn’t catch and are still flapping around, hissing and squeaking, in the Mojiang cave. Sure: having more coronaviruses can’t hurt in the development of a new, advanced, broad-spectrum coronavirus vaccine. Which would be a nice thing to have. At least as such, it would be more or less impossible to test—ie, in pharma parlance, “develop.” The vaccines we have are of course narrow-spectrum vaccines targeted to specific viral sequences, which has some issues but is better than waiting ten years for an abstract research program which may be a little more realistic than fusion reactors. This is really the best he can do. It holds up to any casual amateur examination. It is certainly good enough for Congress. It is how science and the world work these days. What’s funny, and sad, and still yet funny, is the history of Dr. Daszak’s outfit. I and many young, curious minds in the Commonwealth publishing zone grew up reading the lovely animal-collecting memoirs of the great Gerald Durrell, brother of Lawrence. Gerald was a talented writer, if hardly a literary one, and recounted many colorful adventures around the world as he collected his own animals for his own Jersey Zoo. In 1963, Gerald Durrell founded a trust for the preservation of endangered species. Again, Wikipedia has the story:
“With its foundation in conservation.” Is nothing sacred—not even Gerald Durrell’s little lemur-farming charity? This is the world the grantwriter made. (Notice how many such institutions’ Wikipedia pages are obviously written by their grantwriters. Shame, in this world, is not a thing.) Science, in the body of one institution, has gone from collecting and breeding rare fluffy bunnies, hairy frogs and cute jungle cats, to collecting and breeding deadly bat viruses. For no concrete reason that anyone can identify—beyond a grantwriter’s boilerplate. Our great brain, our world brain, our history-ending brain, was delighted, for years, with this work. It puts Ukrainian methods of graphite-reactor testing in perspective. Chernobyl goes straight to the topNow the reactor has exploded—undeniably exploded—and we are all wondering what’s happened to our brain. What even is going on here? Is science having a stroke? In the end it was decided that the chief engineer was not responsible for Chernobyl. The plant director was not responsible for Chernobyl. Not even the general secretary was responsible for Chernobyl. In the end, history decided, it was the USSR itself—all its institutions, and all its ideologies—that was responsible for Chernobyl. Was the cause of covid science itself—or rather, some systematic problem that affects how science is done today? Could that problem be even bigger than science? Shit. Someone tweets:
Yes. And well before this, many people acted as though virologists were impartial judges who could decide whether or not to cause the worst tragedy in decades. But if the virologists are not impartial judges of virology—who is? Who should be making these decisions instead? Fox News viewers? The politicians they elect? Some randos on Twitter? The Queen of England? The Catholic Church? The Caliph? The United Nations? Reddit? Do tell. None of the people criticizing the virologists have any answer to this question. If the virologists are no longer in charge of virology, who is? How can the virologists not be the best people to put in charge of virology? And who else would do it—or could? Even the great world brain at its best, admitting all its errors in the best possible faith, cannot begin to answer this question. Any possible answer is outside its philosophy. The collectible self-licking napalm ice-cream coneDysfunctional science is not pseudoscience. Pseudoscience is factually or logically wrong. Dysfunctional science is just useless—and occasionally, as we see, dangerous. Why does putting scientists in charge of science—and specifically, in charge of funding science—create dysfunctional science? The self-funding, self-managing, decentralized enterprise of 21st-century science falls prey to three dark patterns (among others): stamp collecting, self-licking ice-cream cones, and playing with fire. Stamp collecting means doing science just for the sake of doing science—or rather, of racking up genuine, novel, but pointless publication points. Self-licking ice-cream cones are problems caused by the attempts to solve them. Playing with fire is self-explanatory. Covid is a kind of perfect trifecta of all three tropes. Indeed, when you find your psychopathic ten-year-old starting little fires on the deck, he has a very similar explanation. Fire, he explains, is very dangerous, and therefore very important to understand. Can a fire start on the deck? If a fire were to start on the deck—perhaps as the result of a carelessly-discarded magnifying glass—what would happen? Where would the fire go? How would it spread? Would the alarms go off? Would the dogs get out? These empirical questions can be tested by safe, controlled experiments, letting us predict when fires will emerge and practice heading them off. So that’s what he’s doing—it’s science. In the family’s interest, you see. When is dinner? Chernobyl goes straight to the top. If I wink and nod and tell little Johnny to carry on with his arson experiments, maybe even bringing him a plate of mac-and-cheese while he works out the worst place someone could just leave a magnifying glass lying around, isn’t it I too who am the arsonist? When we let virology be managed by the virologists, it’s obvious why these three types of dysfunctional science prosper in the virology marketplace of ideas. Stamp collecting creates work for scientists. A self-licking ice-cream cone rationalizes its own funding. And playing with fire gets everyone’s attention. But who else would manage the virologists—or could? If you’re a thoughtful person, as I’m sure you are, your favorite kind of question is the question for which you have no answer. Thinking about such questions is thinking. Thinking about any other kind of question is not thinking, just shouting at yourself. Are you looking for answers? I have a lot of answers. Some of them must be wrong. At least I don’t know which… |