LA PELÍCULA QUE TODOS VIMOS

 

No se quedan afuera del mercado exportador por malos, ineficientes, tontos, viejos o crotos.

Autora: Iris Speroni (@SperoniIris)


En diciembre de 2025 (no hace tanto) escríbí A DÓNDE VAN NUESTROS DÓLARES .


Ahí expongo los números del BCRA, donde la base monetaria entre el 30/11/2023 (diez días antes del término de mandato de Alberto Fernández) y octubre 2025, la base monetaria (los billetes emitidos en poder del público, habían crecido un 3,60%. Esto es, se había multiplicado por cuatro. Un poco más. 9 x 4 = 36 < 41. Detalles.

  • Base monetaria 30/11/2023 $ 8.973.530 millones

  • Base monetaria 31/10/2025 $ 41.327.194 millones

  • Diferencia $ 32.353.664 millones

  • Diferencia 360%

Ahora este número al 31/01/2026 es $ 42.812.343 millones .

Desde que asumió hasta fines de enero, el gobierno multiplicó su base monetaria por 4,77 ó lo que es lo mismo, la aumentó en 377%. 


Bienvenido.


La situación monetaria es - ahora y siempre - la contracara de nuestros problemas de balanza de pagos.

Esto último lo desarrollé en detalle y hoy sigue vigente en PATAPÚFETE. Que recomiendo. Es de mayo 2025. Menos de un año.

Hay que ver siempre conjuntamente la emisión monetaria, el uso de esa moneda (cuánto o cuánto no se usa) y la balanza de pagos. Trataré de explicar por qué.


La balanza de pagos incluye: a) la balanza comercial (los bienes que se exportan e importan), b) la balanza de servicios (fletes, seguros, intereses, derechos de autor, patentes, etc.) o intangibles, c) las compras de divisas (o la venta de pesos, es lo mismo) por parte de familias y empresas, d) el giro de dinero al exterior porque sí, por pago del capital de préstamos o por dividendos. Nótese que en b) se incluye el pago de intereses de deudas que pueden ser privados o sectores públicos.


¿Por qué van de la mano?


Hace décadas, al menos desde 1977 con Martínez de Hoz, con muchas iteraciones, el gobierno supone, correctamente, que la emisión va a impulsar la inflación. Y recordemos que la inflación es un fenómeno monetario.


Entonces, para que no se note, deciden “anclar” el tipo de cambio. Esto es, controlar la cotización, para que, al manejar un precio, se frenarán, aunque sea momentáneamente, el nivel general de precios. Bajo esa misma lógica, el gobierno manipula las tarifas de servicios, el precio del combustible, etc.


Ahora bien, cuando suben todos los precios, excepto las divisas, el tipo de cambio crece menos que los precios de la nafta, el Kwh, los sueldos, los alquileres, el pan, el gas, los lavarropas, los impuestos (ej. ABL).


La primera consecuencia es que los artículos importados comienzas a resultar “baratos”. ¿Son baratos? No necesariamente. Simplemente, el estado subsidia una parte del costo de la importación.


Si un importador trae un contenedor de zapatillas de China por 50.000 dólares, paga cada uno de ellos 1420. El contenedor le cuesta $ 71.000.000. A eso le deberá sumar aranceles, servicios portuarios y otros impuestos y tasas.


Ahora bien, supongamos que el dólar sin manipulación del estado estuviera $ 2.000.- Entonces el container le costaría $ 100.000.000 más aranceles, tasas e impuestos.


Esos $ 29.000.000 los pone el pueblo argentino. Inequitativamente.


Sucede lo mismo con turistas. Un matrimonio de clase media se va unos días al Caribe y gasta U$D 10.000. Paga $ 14.200.000. Con un tipo de cambio de $ 2000, gastaría $ 20.000.000. La diferencia, $ 5.800.000. La pusieron otros.


Por eso digo que el gobierno, al manipular el tipo de cambio a la baja, subsidia las importaciones de bienes y servicios.


La plata la ponen todos. En primer lugar los exportadores ya que ellos, por cada millón de dólares que exportan reciben $ 1.420.000.000 en lugar de $ 2.000.000.000.-


Eso va desde las exportaciones agropecuarias (maíz, maní, aceitunas, ajo, soja, trigo, carne, miel, limones, peras), a la pesca, aceites, vinos, aluminio, acero, plásticos, etc.


Cada vez que se “controla” el dólar se castiga a los exportadores. El resultado es que a cierto valor algunas exportaciones son rentables y otras no. Por ejemplo, actualmente, los vinos no son rentables. Eso lleva que, a cada retraso, baja la vara y más productos quedan afuera. 


Las razones del “costo argentino” son varias y las traté en detalle COMPETITIVIDAD.


No se quedan afuera del mercado exportador por malos, ineficientes, tontos, viejos o crotos. O exportan con márgenes mínimos, lo cual impide la reinversión en la actividad.


Tienen costos que el mismo estado les infringe como fletes carísimos por FFCC inexistentes + caminos rotos, combustibles al doble de costo por la carga impositiva, impuestos insoportables, tasas de interés de tres dígitos, financiación inexistente (la financiación es una animal mítico como el FFCC o el unicornio), burócratas caprichosos, etc.. Ya detallado.


Encima de todo eso, los exportadores deben tolerar que el burócrata de turno le diga: a) que todo dólar que consiga como fruto de su trabajo se lo debe vender al estado, b) el estado - esto es, el burócrata,- decida a cuánto se le antoja arbitrariamente pagarle.


Esto lo dije innumerables veces: es una confiscación sin ley previa ni valuación.


También lo pagan el pueblo que busca trabajo. Castigo a las exportaciones implica pérdida de puestos de trabajos o mala paga. Importaciones implica también pérdida de puestos de trabajo. Una tasa de interés alta - consecuencia de todas las decisiones anteriores - también implica recesión y hambre. Así que tarde o temprano, el pueblo argentino en todas sus vertientes, con excepción de una pequeña minoría, la pasa mal.


¿Todo para qué? Para que ese dinero quede en la City y se la repartan entre cuatro. Para contentar al resto dejan que la gente de ingresos modestos compre sandalias chinas por $15.000 y las clases medias se vayan a Brasil. Esa pequeña fracción se reparte para el pueblo basso para obtener cierto sustento político.

17 MINUTOS A PIE
ÜBER-UNITARIO
INTEGRIDAD TERRITORIAL


Esto dura lo que dura. Lo que duró La Tablita, el Plan Primavera, el Plan Blindaje de Cavallo y Sturzenegger, el carry-trade de Kicillof en el gobierno de Cristian Fernández, que le costó la elección a Scioli, y la última vez durante la segunda mitad del mandato de Macri, con la tríada Sturzenegger-Dujovne-Caputo. El carry-trade de Caputo duró hasta que dejó de durar. Es decir, hasta que los que le daban cuerda retiraron sus posiciones. Algunos a pérdida, como lo recuerda amargamente el pedófilo Epstein en uno de sus correos electrónicos.



¿Puede durar? Puede durar. Madoff estuvo años hasta que su esquema Ponzi se viniera abajo. Esto durará lo que tenga que durar. Si mantener todo funcionando cuesta 20.000 millones de dólares al año, probablemente los pupilos del JP Morgan decidan poner el dinero. Después de todo, para ellos es cambio chico y lo ganan con mayor tasa sobre el capital invertido. 


El problema es cuando no valga la pena u otros participantes le digan a los muchachos de la banca: hasta acá llegamos.


En el medio estamos nosotros, que vemos que desde 1977 estamos todos más pobres. Eso incluye al pueblo asalariado y jubilado, pero también a familias argentinas que supieron ser ricas y ven como su patrimonio se hace trizas. Mientras, quienes optaron por ganar dinero con el carry-trade ven que en los últimos cincuenta años su patrimonio crece, en general en el exterior, más allá de algún campito comprado por acá, para figurar como “cabañero” en Palermo.


Este esquema tiene infinita cantidad de defectos. Pero sí quiero resaltar un aspecto, porque considero es fundamental. Esta organización política y económica es profundamente unitaria. Concentra toda la riqueza acá, mediante las tasas de interés usurarias y los impuestos federales como las DEX y el impuesto al cheque. Y las ganancias se reparten acá.


Brasil ha crecido estos últimos años por muchas razones. Una de ellas es porque la riqueza queda donde se produce. Eso dio lugar al crecimiento de ciudades, pueblos y una clase media propietaria. Todo lo que hizo la Argentina en la primera mitad del SXX.

Esos cincuenta años que van desde 1977 a hoy representan miseria, subdesarrollo, destrucción de la infraestructura, enajenación de la infraestructura que más o menos todavía funciona, retroceso educativo y cultural, destrucción de las FFAA al punto que ahora no tendríamos forma de defendernos de una invasión. Y no es algo delirante, viendo las situaciones de varios países en los últimos cinco años.

Mientras esperamos que estalle la última burbuja, nos propinan Gran Hermano.


Mal rayo les parta.

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