COERCIÓN


Quiero que me traten con más consideración y amabilidad, priorizando a la producción.


Autor: Juan Martín Perkins   



La coerción es el acto de fuerza, violencia, intimidación, presión, extorsión, chantaje, amenaza, apremio o imposición que se hace sobre alguien para obligarlo a ejecutar algo.

Cargar una jaula de hacienda siempre es una lucha, los productores lo sabemos.


Trabajar con animales tiene sus imponderables y siempre hay “riesgos”. Golpes en la manga o en el cargador, enfermedades, accidentes, 400 kilómetros en las rutas hasta llegar a los mercados y por último, ¡COBRAR!


Alguien diría que son gajes del oficio… y es cierto, pero además de las dificultades propias y los abusos por parte del estado con los impuestos y regulaciones, también aparecen otras “sorpresas” ocasionadas por los quioscos de nuestro propio gremio.


Una de esas “sorpresas” motiva esta columna.


Al llegar a la oficina de guías (las más caras del universo) me comunicaron que estaba inhabilitado para cargar porque no se habían subido las actas de vacunación al sistema.


Mientras el veterinario hacía las gestiones, yo pensaba en mis animales que se hallaban sobre un camión jaula junto a la ruta 5 esperando la documentación para poder viajar. 


Luego de la odisea para salir del campo, con los caminos cortados por 700 mm en 30 días, había que volver todo para atrás porque alguien retuvo las actas por falta de pago.


Mientras oía en la radio las crónicas de la marcha al Congreso con patrulleros incendiados, cabezas rotas, garrotes, piedras y gases, yo pensaba en el daño que le puede hacer a la producción y el trabajo alguien que quizás nunca anduvo a caballo con el agua al recado.


Una jueza garantista puso a todos los delincuente de patitas en la calle en poco rato sin siquiera averiguar antecedentes ni el causal de la detención, pero mis animales, mi equipo de trabajo y yo, nos tenemos que joder y pagar por el acto coercitivo de un burócrata.


Las actas fueron retenidas deliberadamente sin previo aviso por nota, mail o llamado telefónico. En la era de las comunicaciones, nunca recibí la FACTURA.


Resultó ser que seguramente la Sociedad Rural de Pehuajó debe tener un arreglo solidario en la cobranza con la Municipalidad…  y es sabido que siempre se prioriza lo recaudatorio antes que los problemas de los productores trabajadores agropecuarios y el bienestar animal. ¿Debe ser así?

¿El acto coercitivo por parte de la Rural es emanado de una resolución tomada por su Comisión Directiva o proviene del humor de un administrativo vigilante y autoritario?


En cualquier caso, no se percibe mucha acción gremial que digamos en favor de la producción y el trabajo del campo como se supone debería ser el espíritu de una Sociedad Rural. Más vale, se podría decir todo lo contrario, que se han convertido en lo que tanto critican en los discursos, un quiosco de peaje más.


Siempre hablamos con grandes palabras republicanas, federales y democráticas haciendo alusión a las libertades. Hacemos grandes discursos sobre libre mercado, competencia, transparencia y bla bla bla.


Yo voto por practicar lo que tanto se declama y abrir los curros a la competencia para que podamos elegir entre quienes nos ofrecen mejor servicio a más bajo precio. 


Quiero que me traten con más consideración y amabilidad, priorizando a la producción.


Voto para que las entidades se financien con el pago de las cuotas de sus afiliados y no por quioscos de cobro compulsivo que encarecen a la producción y anulan la acción gremial por ser dependientes del estado.


Con el consiguiente retraso, la jaula pudo viajar porque apareció la plata... y bailó el mono.



Juan Martín Perkins 


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