MARCHA POR LA VIDA
Argentina necesita aumentar su población con nuevos argentinos.
Autor: Bernardino Montejano
El 29 de marzo
a las 14.00 se realizará en la CABA la 10ª. Marcha por la vida desde Plaza
Italia, (en realidad Plaza de los Portones, su nombre original, porque allí
acababa la Ciudad Porteña), hasta la plaza lindante con el Museo Nacional de
Bellas Artes.
Recordemos que en esa plaza se encuentra el
monumento a Garibaldi un filibustero mercenario, delincuente común que asoló
nuestros ríos, dejando la marca de sus entuertos hasta que su escuadrilla fue
destrozada por el almirante Guillermo Brown, quien en sus informes describe los
rasgos de este siniestro personaje, “mamarracho de bandido” según lo califica Ignacio
Braulio Anzoátegui. Su monumento es una prueba del poder de la masonería, a
cuyas logias pertenecía.
Al recordar la manifestación, Buena Data en “La Prensa”, escrita por Myriam Mitrece y Carlos Ialorenzo, coloca al comienzo del artículo un capitel con un texto de santa Teresa de Calcuta, que es oportuno recordar:
“La amenaza más grande que amenaza
la paz hoy en día, e el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al
niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que la madre
puede matar a su propio hijo ¿cómo podremos decir a otros que no se maten?”.
El artículo se
refiere al caso judicial que legalizó el aborto en los Estados Unidos y con tal
motivo, el 24 de enero de 1974, en el primer aniversario de tan injusta
sentencia, se realizó por primera vez la marcha por la vida, la que impulsó
muchas otras alrededor del mundo para defender en las calles el primer derecho
fundamental de la criatura humana.
En la Argentina recuerda el artículo la multitudinaria Marcha por la Vida del 25 de marzo del 2018, que se llevó a cabo unos días después que el presidente Mauricio Macri expresara, al inaugurar las sesiones del Congreso lo siguiente:
“Vemos con agrado que el Congreso incluya el tema (aborto) en su agenda de este
año y espero que se escuchen todas las voces y se tengan en cuenta todas las
opiniones”.
Es muy bueno
tener en cuenta las palabras de este individuo, renovada versión de Poncio
Pilato, quien después de escuchar las voces y las opiniones, ordenó crucificar
a Cristo entre dos ladrones. Como a Pilato a Mauricio Macri, la verdad, la
distinción entre lo bueno y lo malo, entre la inocencia y el crimen, son temas
que no le interesan. Es un amoral. de fácil e hipócrita sonrisa, que encubre su
mugre interior.
El artículo
aclara que “no es lo mismo manifestarse cuando todavía los niños por nacer no
están siendo atacados, que cuando ya existe una ley que habilita a matarlos. No
es lo mismo marchar cuando revertir la ley se vislumbra como políticamente
imposible que cuando hoy una luz de esperanza”.
Recordemos que
la ley del aborto fue promovida por el gobierno de Alberto Fernández y
promulgada el 15 de enero del 2021, con estas palabras: “Hoy es un día de
alegría porque cumplí mi palabra”. Ahora nos enteramos por su pareja Fabiola
Yáñez, quien, según sus dichos. en el año 2016, cuando había empezado a
convivir con el locuaz ex presidente, quedó embarazada en Puerto Madero y
Alberto Fernández, hombre de “palabra” y malos tratos la obligó a abortar.
Nuestro actual
presidente ha manifestado estar en contra del aborto, pero hasta ahora no ha
hecho absolutamente nada para derogar la ley radicalmente injusta, mediante la
cual, se financia y promueve el asesinato de tantos frustrados argentinos,
criaturas que no nacerán.
Este año, por
primera vez las puertas del Congreso se abrirán a la Marcha por la Vida y la
reunión debería haberse ya realizado.
El artículo pregunta ¿por qué marchar? Y nos dice:
“Expresar nuestra disconformidad con la ley del aborto vigente y pedir que sea
derogada o más pronto posible. Sin embargo, profundizando más la respuesta,
también la marcha tiene un sentido pedagógico. Todos los actos que realizamos
en público, en mayor o menor medida, tienen repercusión en los demás, sobre
todo en los más pequeños".
“Varias veces
desde esta columna, señalamos que las leyes además de normativizar, también
enseñan. Porque lo que es ley se asume socialmente como algo bueno, o al menos
no tan malo. Así, al legalizarse el aborto se va ‘naturalizando’ y las nuevas
generaciones se van anestesiando ante la matanza de los niños por nacer”.
“Marchar por
la vida también les enseña algo a los más chicos: que hay que luchar por lo
bueno, que no hay que bajar los brazos, que hay que dar testimonio público de
lo que se defiende porque como parte de la sociedad, se tiene un compromiso con
ella”.
“Salir a
defender la vida de los no nacidos es una de las demandas más generosas porque
comprende a otros. Podríamos ser víctimas de distintos ataques a la dignidad
humana, pero ninguno de nosotros corre el riesgo de ser abortado”.
Esta Marcha
tiene un hondo sentido patriótico, porque la Argentina no necesita más animales
domésticos, que sirven como mascotas de muchos egoístas, que ni siquiera los
sacan a pasear y delegan la tarea en “cuidadores de perros” sino que necesita
aumentar su población con nuevos argentinos y esto es hoy posible, como lo hace
Víctor Orban en Hungría, un gobernante modelo, cristiano, pero no católico, que
en su país modesto, promueve la natalidad y premia a las familias numerosas,
con exenciones impositivas, facilidades para acceder a la vivienda, salarios
familiares, etcétera. Si esto lo puede hacer un país pequeño y mediterráneo,
cuanto más es posible para el nuestro que tiene 46 millones de habitantes, pero
potencialidad para alimentar a 400 millones, mediante la promoción de la
agricultura, la ganadería y la pesca. Solo falta voluntad política, ausente en ladrones
y tecnócratas.
Estancia San Joaquín, San Serapio de Azul, marzo 20 de 2025.