INVERSIONES Y LA GENTE
![]() |
Represa Hidroeléctrica El Chocón. |
Autora: Iris Speroni (@SperoniIris)
El caos general que todos conocemos:
Inundaciones por ausencia de obras durante la temporada de seca.
Rutas en estado deplorable, ya sean nacionales, provinciales o de responsabilidad municipal (caminos rurales y calles urbanas).
La red ferroviaria en estado de abandono. En algunos casos aún luego de décadas bajo administración por concesionarios privados.
Psiquiátricos sueltos en el subte.
Enormes barreras para acceder a la vivienda propia por parte de familias argentinas, ausencia absoluta de incentivos fiscales, incluso los previstos por ley la tal fin. Mientras los gobiernos se regodean y exhiben la dación de viviendas a extranjeros.
No hace falta que hablemos del estado de la educación, o del tendido eléctrico o de la salud o de cualquier otro servicio. Su estado es público y notorio.
Rendimientos paupérrimos o negativos en cualquier tipo de negocio, comercial, industrial o agrícola-ganadero.
En otras ocasiones hemos desarrollado que toda esa destrucción del capital físico, humano y simbólico ha sido a propósito. Fríamente organizado y ejecutado. Financiado mayormente, con menor o mayor sutileza, desde el exterior.
No es casual que las fechas patrias no se festejen en los canales de televisión y ya hace años que las fiestas religiosas son soslayadas.
No es casual que a nuestros niños no les enseñen nuestros próceres, no haya mapas o retratos de San Martín y Belgrano en las aulas. Pero sí, la modernísima new age administración del PRO de la capital federal pone fotos de Mandela.
Sabemos cómo llegamos hasta acá y por qué.
Ahora quiero mirar el problema desde otra posición.
![]() |
Ruta Nacional 14. |
Nosotros, el Pueblo de la Nación Argentina
Todo lo que tenemos, todo lo que vemos, todo lo que hay, lo hicimos nosotros. Durante la Colonia, o en el SXIX, o en el SXX o en éste.
Todo lo hicimos nosotros, con nuestras manos, nuestros conocimientos, nuestras máquinas. Caso contrario, lo financiamos y contratamos, de una forma u otra, a otros para que lo hicieran.
Las facultades, las represas, las viviendas, comercios, talleres, establecimientos rurales, fábricas, escuelas, hospitales, juzgados: todo lo hicimos nosotros. Privado o público.
O lo pagamos nosotros.
Todo lo que hay, se levantó con nuestro esfuerzo.
Nadie nos regaló una represa hidroeléctrica.
Hemos pagado por todo y a veces varias veces su valor.
![]() |
Nuestra Señora del Lago, Bariloche, obra del arquitecto Exequiel Bustillo, financiada por el estado nacional. |
Los políticos hablan de los créditos de organismos internacionales como el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc., como si no hubiera que devolverlos. Cuando la realidad es que son relativamente caros, están condicionados en la aplicación de los mismos, incluyen onerosas auditorías (dibujos de los propios organismos), con sobreprecios de rigor, toda vez que los proveedores se circunscriben a los autorizados por los organismos. Es más, se pagan líneas de crédito, se usen o no. En resumen, caro y mal.
Otro ejemplo lo constituyen los FFCC. No faltará quien diga: “los hicieron los ingleses”. Sí, claro. Fue uno de los grandes aportes que alguien haya hecho a la Argentina. Se trataban de concesiones (a largo plazo), donde la inversión fue pagada con las tarifas y con tierras. Tanto la inversión inicial, como su mantenimiento, fueron solventados con trabajo argentino.
Aún hoy, sin plan nacional a la vista, con la tristeza en las miradas de las personas y el yugo de una realidad dura, millones de argentinos se levantan temprano y van a trabajar o a estudiar.
La salida
El gran desafío es pensar cómo escapar de este laberinto en el cual con malas artes nos han metido.
Nos desangran con impuestos y regulaciones. Nos meten por la ventana leyes disolventes del tejido social.
Nos quitan la capacidad de invertir con la deuda soberana. El pago de intereses, comisiones e intermediarios se llevan el dinero que necesitamos para reinvertir; para, al menos, reponer el capital que se consume naturalmente por el uso.
Los impuestos que nos quitan el pan de la boca se utilizan para comprar innumerables complicidades, pero su principal destino es servir a la deuda.
Los gobernantes se ufanan de dejar en un segundo plano todo gasto excepto pagar la deuda. Recordemos a la presidente Cristina Fernández, cuando afirmó con orgullo que había pagado los bonos compensatorios de los bancos (por la pesificación asimétrica). Igual actitud han tenido todos antes y después. Primero sirven la deuda, luego reparten lo que reste.
Con este panorama, el único recurso a nuestra disposición es defendernos y luego recién pasar a la acción.
Expulsar a todas las “fundaciones”, asociaciones civiles, “ONG’s” y demás coberturas para la injerencia extranjera, del país. Ya hace al menos dos décadas que redactan los proyectos de leyes nacionales y provinciales, financian viajes a legisladores, pagan campañas políticas, etc. Son nuestros enemigos y debemos expulsarlos.
Terminar con la deuda. Repudiarla, en los - pocos - casos en que exista base legal para hacerlo. Recomprar la restante. Desconocer parte de la deuda con organismos multilaterales: ya sea porque el dinero nunca llegó, porque se hicieron cargos extraordinarios que no corresponden, o por abusos varios.
Acabar con el carry-trade o bicicleta, el cual le da de comer no solamente a fondos de inversión extranjeros sino a una populosa fauna local.
Luego darse vuelta y pensar qué haremos con todo ese dinero. Lo primero: Bajar los impuestos. Dejar que las familias y negocios recompongan su capital. Cada uno va a saber en qué invertir.
Necesitamos triplicar la producción y quintuplicar las exportaciones. Sólo se logra al aumentar las inversiones…para lo cual necesitamos excedentes.
![]() |
Obra del arquitecto Francisco Salamone. |
La verdadera inversión viene de colocar los réditos (reinversión). Confiar en el sistema bancario es demencial.
Luego, usar el dinero del estado, que bajo ningún punto de vista puede exceder el 25% del PBI, ya sea para obras de infraestructura (control hídrico, represas, generadoras, puertos, FFCC, astilleros, rutas), para recomprar deuda y en menor medida para la administración del estado.
Si llevamos el costo del estado a un 25% del PBI; la contracara será que los privados (familias y empresas) tendrán en su poder el 75% del PBI. Ese diferencial adicional (en poder de las familias y no de los bancos) es el que se puede aplicar a la inversión.
![]() |
Cuatro de las obras del arq. Exequiel Bustillo. |
No es menor. Para crecer necesitamos invertir.
Por eso sostengo que Argentina no necesita inversores externos. Nosotros contamos con el capital. Sólo necesitamos poder hacer libre uso del mismo.
Ahora bien, lo que los argentinos tenemos de capacidad, voluntad e ingenio; el cual es anulado por nuestros gobernantes.
Nuestros gobernantes o bien carecen de capacidad para ejercer su función, son inmorales o siguen una agenda externa (o las tres cosas).
Este desvío de los intereses nacionales por parte de la élite no es monopolio nuestro.
Hemos visto en estos últimos años el mismo divorcio entre el pueblo y los jerarcas gobernantes en todos los países de Europa, EEUU/CAN y NZ/AUS, amén de numerosos países hispanoamericanos. EEUU nos está dando muestras de una guerra civil en cámara lenta, con intereses enfrentados y una absoluta falta de límites morales al momento de atacar al contrario. No puede terminar bien. En Europa se desobedecen plebiscitos y se anulan elecciones. No va a terminar bien.
Que sea un mal generalizado no exime a este hato de vendepatrias.
Por otra parte, los países que sí cuentan con una élite que defienda los intereses nacionales - bajo cualquier tipo de régimen - no paran de crecer y mejorar el nivel de vida de su población. En pleno Siglo XXI.
No hay misterios. Está todo inventado.
Salgamos del laberinto. Invirtamos, exportemos, echemos a los traidores.
Follow @RestaurARG Follow @SperoniIris