TET 2

Tet, Take Two: Islam’s 2016 European Offensive


Entrega 2 de Tek, Versión 2.0


Publicado el 30 de noviembre de 2015
Autor: Matthew Bracken
Traducción: @Hyspasia con la colaboración de @cecirai
Entrega Previa: Tet 1

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1. Islam
El islam es similar a un virus de computadora que puede autoreplicarse. Es un monstruo como una Hydra, con infinitas cabezas, designado por sus creadores para constituirse en una fórmula imparable para la conquista global. Es casi imposible de erradicar, porque no tiene cerebro o control central. El islam es como una estrella marina: cuando se corta una de las patas, otra le crece en su lugar y la reemplaza. Los nombres de los líderes islámicos, y los nombres de los grupos islámicos, son transitorios y, en definitiva, desdeñables.  Osama Bin Laden y Al Qaeda fueron continuados por Al-Baghdadi y el Estado Islámico, pero todos ellos dejarán la escena y serán reemplazados por otros. Mientras los líderes y regímenes musulmanes van y vienen, el Islam en sí mismo se ha mantenido establemente en guerra con el mundo no islámico por los últimos 1.400 años.
El Islam no reconoce los límites nacionales seculares. Para los musulmanes devotos, existen dos reinos en el mundo. Primero está Dar al-Islam - la Casa del Islam, que pertenece a los creyentes. El otro es el Dar al-Harb - la Casa de la Guerra, que deberá convertirse al Islam por cualquier medio, incluyendo la violenta jihad. La expansión del Islam se frena por temporadas, a veces largas, pero luego continúa con un período de expansión territorial. Una vez que el islam posee un territorio, rara vez lo devuelve. España es una rara excepción.
El mundo musulmán casi no produce libros o nuevas invenciones. Más allá de tener petróleo bajo sus pies, la mayoría de las naciones islámicas están empobrecidas y atrasadas [1]. Entonces ¿de dónde surge el poder del islam para su constante expansión en los últimos 14 siglos? El motor y la batería del islam son el Corán y el Hadith (los dichos de Mahoma). Un mahdi mesiánico, califa o  ayatola con suficiente carisma pueden acelerar el paso de la conquista, pero hombres individuales no son la locomotora.
Los hombres fuertes “musulmanes sólo de nombre” desde Saddam Hussein hasta Muamar Gadafi pueden mantener el Islam controlado a través de métodos brutales por un período, pero los hombres fuertes son a menudo asesinados [2] o removidos del poder, y de cualquier manera, no pueden vivir para siempre. Una vez que los hombres fuertes con inclinaciones seculares dejan el poder, los fanáticos mullahs son libres de estimular a los fanáticos seguidores hasta alcanzar el suficiente ardor para reinstalar un régimen islámico radical bajo la ley de la sharia.
Este patrón de hombres fuertes seculares seguidos de líderes fanáticos islámicos ha sido recurrente en el pasado milenio. No hay que dejarse engañar por los modernistas como el rey de Jordania. Para el verdadero creyente del Islam, todo rey u hombre fuerte está a un balazo de ser removido y ser reemplazado por un musulmán fanático.
La persistente virulencia del plan de Mahoma de siete siglos de dominación significa que siempre está listo para un nuevo brote. El Islam es como un incendio forestal o una infección de tiña: están muertas en el epicentro, pero despierta en las sociedades no musulmanas por fuera de éste. ¿Qué produce esta única motivación fanática, dentro de las naciones y pueblos que de otra forma parecen desprovistos de energía y nuevas ideas?
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La motivación se encuentra en las palabras del Corán y de Hadith. Con una escritura sencilla y terrenal, estos textos ofrecen a los hombres inmorales una vía libre para excitarse asesinando personas, saqueando botines, violando y capturando infieles para hacerlos esclavos; y cuando esas jihadistas mueren, les prometen una orgía perpetua con setenta y dos vírgenes del paraíso enfermo, malvado y pervertido de Mahoma. A diferencia de las Biblias judías y cristianas, el Corán y el Hadith apelan no a lo mejor del hombre sino a los aspectos más oscuros de la naturaleza humana. (Por ejemplo, Moisés y Jesús subieron a la montaña para comunicarse con su Dios, mientras que Mahoma recibió los mensajes de Alá en el fondo de una caverna de murciélagos).
Una reforma del Islam consistente o permanente es imposible, porque una nueva generación de fanáticos, escudándose en el Corán y Hadith originales (no censurados) como armas, siempre dirán que los reformistas son apóstatas y los asesinarán. En el Islam, los fanáticos que mantienen el Corán inalterado en una mano y la espada en la otra siempre están listos para tomar el poder y exterminar a sus enemigos.
Este riesgo latente despierta miedo y causa que todos los no-musulmanes sean cuidadosamente circunspectos en sus tratos con los musulmanes, no sea que pierdan sus cabezas tarde o temprano. Este miedo es intencionalmente provocado por el Islam y es usado como una cachiporra contra aquellos que, de otra forma, resistirían la dominación. El inmutable Corán es la permanente fuente de sangrientas conquistas. El Islam radical es el Islam puro, el Islam del Corán, el Islam verdadero.
Cualquiera que no comprenda esta amarga realidad ignora los pasados 1.400 años de la historia humana.

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Continúa en Tet 3.

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